He visto el mensaje de Navidad de Lugo. Una orquesta de cámara juvenil, voluntariosa pero desafinada, vapulea los acordes de «Noche de Paz», canción emblemática, si las hay, de la Navidad, en todo el mundo. ¿No hubiera sido preferible interpretar «Navidad del Paraguay», cuya letra y música tocan nuestros más caros sentimientos? La cámara enfoca a la izquierda, en primer plano, al presidente mirando a los chicos tocar; gira a su derecha, y mirando a la cámara dirige su mensaje. Viste un atuendo blanco, híbrido entre el estilo Mao y la ropa clerical, como si cultivara deliberadamente esa ambigüedad. Y el mensaje es un típico cliché navideño, una exhortación a la unidad porque la fecha nos induce a poner ante todo nuestra condición de paraguayos. Nada que objetar del mensaje en sí, leído cuidadosamente del teleprompter. Sus colaboradores no quieren dejar nada a la improvisación, para no tener que salir luego a explicar que no dijo lo que dijo o que no quiso decir eso y que ...
En este blog, iré cargando artículos míos o ajenos que desafían a lo políticamente correcto.