"Un periodista que confía en la inteligencia de su lector jamás se exhibe. Establece con él, desde el principio, lo que yo llamaría un pacto de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia y fidelidad a la verdad. Alguna vez dije que a la avidez de conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta; no se la aplaca con golpes de efecto sino con la narración de cada hecho dentro de su contexto y de sus antecedentes. Al lector no se lo distrae con fuegos de artificio o con denuncias estrepitosas que se desvanecen al día siguiente, sino que se lo respeta con la información precisa. El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni una asesoría para gobernantes ineptos o vacilantes, sino un instrumento de información, una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta" (Tomás Eloy Martínez).
La decadencia del periodismo escrito, en Paraguay y en casi en todo el orbe, es una tragedia para la democracia. Con nostalgia y cálido humor, Gabriel García Márquez lo atestiguaba en "El mejor oficio del mundo", conferencia que el Nobel colombiano dio ante una asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa
Otro grande de las letras y el periodismo, Tomás Eloy Martínez, lo ratificaba en este artículo, que La Nación de Buenos Aires rescata, en su suplemente "adn Cultura", con motivo del reciente fallecimiento de este argentino, amigo entrañable de nuestro Roa Bastos. Quien ejerce o ha ejercido ese oficio, no puede dejar de conmoverse ante este texto que sacude con fuerza sísmica los cimientos de este oficio. En este blog, inspirado en parecidas inquietudes aunque sin el talento de aquellos grandes, incluyo, no solo como homenaje, sino como campanada de alerta para quienes ejercen el periodismo y para quienes disfrutan sus aciertos o padecen sus desatinos. Y... a quienes venga el sayo, que se lo pongan
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La decadencia del periodismo escrito, en Paraguay y en casi en todo el orbe, es una tragedia para la democracia. Con nostalgia y cálido humor, Gabriel García Márquez lo atestiguaba en "El mejor oficio del mundo", conferencia que el Nobel colombiano dio ante una asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa
Otro grande de las letras y el periodismo, Tomás Eloy Martínez, lo ratificaba en este artículo, que La Nación de Buenos Aires rescata, en su suplemente "adn Cultura", con motivo del reciente fallecimiento de este argentino, amigo entrañable de nuestro Roa Bastos. Quien ejerce o ha ejercido ese oficio, no puede dejar de conmoverse ante este texto que sacude con fuerza sísmica los cimientos de este oficio. En este blog, inspirado en parecidas inquietudes aunque sin el talento de aquellos grandes, incluyo, no solo como homenaje, sino como campanada de alerta para quienes ejercen el periodismo y para quienes disfrutan sus aciertos o padecen sus desatinos. Y... a quienes venga el sayo, que se lo pongan
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